EXPEDICIÓN SAGCR

"CHIAPAS 2008: LA RUTA DE MAZARIEGOS"

Día 2: Cañón del Sumidero

Y la selva nos recibe

Después de duros días de vuelos, por fin empezamos a conocer este maravilloso pero duro país; la humedad, los mosquitos, la alimentación precaria y el cansancio comienzan a cambiarnos la cara, aunque siempre buscamos la mejor sonrisa para nuestros compañeros.
Desde Villahermosa, en nuestros 4x4, viajamos dirección al “Cañón del Sumidero”, uno de los objetivos principales de la expedición. Seis horas de dura travesía por caminos sinuosos y mal asfaltados, controles policiales (que gracias a la selección española de fútbol nos libraron de males mayores), ... todo ello aderezado con el peligro circulatorio de las camionetas, furgonetas, animales, niños y personas cruzando; pero eso sí, un paisaje que vale todo eso.

Tras todo esto, la Ruta de Mazariegos, haciendo honor a su nombre, llega a unos de los lugares emblemáticos de la misma, El Cañón del Sumidero. Un cortado sobre el Río Grijalva de mas de 1.100 metros de caída y una densa selva, donde podemos encontrar monos araña y cocodrilos en las riberas del río. Un lugar espeluznante, pero a la vez maravilloso, sobrecogedor y majestuoso, donde la tradición dice que Mazariego y los suyos arrinconaron a los indios Chiapanecas para dominar la zona. Bien sea suicidio, huída trágica o simplemente táctica de guerra, el triste final de los chiapanecas ocurrió en estas rocas que hoy hemos conocido.
Una sensación extraña recorre nuestro cuerpo; por un lado la alegría de conocer uno de los lugares donde pasó D. Diego de Mazariegos, y por otro el escalofrío por la funesta muerte de esta población indígena.

En este lugar nos recibieron los miembros de la CONANP, encargados de dirigir el Parque Nacional del Cañón del Sumidero. Nos asignaron un área de acampada en la selva, siendo la SAGCR la primera en pernoctar en estas condiciones en dicho parque. Amenazando lluvia, que por estos lugares suele ser torrencial, montamos nuestro campamento. El olor a repelente de mosquitos se convirtió en el perfume del paisaje. Tras una aciaga noche, entre mosquitos, poco espacio, suelo húmedo y duro, pero excelente compañía, hicieron que la noche fuera larga.

Hoy vamos camino de San Fernando de Ánimas, lugar donde Mazariegos acampó con el resto de ciudadrealeños y Mexicas, camino del Valle de Jovel. Este será nuestro estreno de botas, mochilas y kilómetros a la espalda.

“Y en la mañana, con el rocío, caminamos por tierras encharcadas, pestilentes olores y un calor como el de Ciudad Real el día de la Virgen del Prado.”

Diego de Mazariegos 1528