EXPEDICIÓN SAGCR

"CHIAPAS 2008: LA RUTA DE MAZARIEGOS"

Día 14: Chichen Itza

El final de un sueño

 

Sin querer despertarnos de él, el último día de expedición lo pasamos en dos lugares muy distintos: Ekbalam y Chichen Itza.

El primero es un lugar apartado de poblaciones cercanas en mitad de la selva del Yucatán y es fascinante conocer los descubrimientos que en él se está realizando sobre la cultura Maya. Hay que destacar la pirámide central donde aparece un estucado conservado perfectamente, que nos traslada a otro tiempo de esplendor en estas tierras. Subiendo los peldaños de esta pirámide y llegando a su cima, pudimos apreciar la belleza de este paisaje sin igual, donde todo lo que abarcaba nuestra vista era selva.

El contrapunto de esta visita fue el viaje a Chichen Itza, que curiosamente tuvo su apogeo al tiempo que Ekbalam perdía su hegemonía en la zona. Otra gran diferencia en la actualidad es la afluencia de turistas a ambos parques arqueológicos. En Ekbalam, no existen prácticamente visitas, sintiéndonos unos privilegiados en observar esta maravilla Maya. Por el contrario, uno de los lugares más visitados del mundo, por ser declarado en los últimos tiempos, una de las siete maravillas del mundo, Chichen Itza, es el “eurodisney” Maya; merchandising, restaurantes, autobuses, ... Aún así es impresionante observar el conjunto arquitectónico, destacando su pirámide central y, para nosotros, el observatorio astronómico “el Caracol”.

En tiempos de Mazariegos, los españoles pudieron divisar la última parte del esplendor Maya, por eso ahora que estamos terminando podemos entender que aquellos aguerridos exploradores se encontraron un mundo completamente distinto al suyo y una naturaleza cruel y salvaje que no da tregua, y sólo sobrevive el más fuerte.

Volvemos para España con la mochila cargada de recuerdos, pero sobre todo llena de sentimientos, destacando la acogida de este proyecto por parte de la población mexicana.

El día 15 tomaremos tierra en Barajas a eso de las 12:10 horas del mediodia y, de ahí, partiremos en autobús para llegar a la Plaza de San Francisco en torno a las 4:00 de la tarde. Ese será un momento agridulce, donde el encuentro con familiares y la despedida de los nuevos amigos nos volverán a poner los pies en el suelo, y continuar cada uno de nosotros con nuestras rutinas de vida.

Ahora ya podemos decir: “En un lugar de Chiapas, ... de cuyo nombre sí quiero acordarme”.