EXPEDICIÓN SAGCR

"CHIAPAS 2008: LA RUTA DE MAZARIEGOS"

Día 13: Ekbalam

Un oasis entre las ruinas mayas

 

Estamos escribiendo esta crónica sentados al borde de un Cenote (oquedad en medio de la selva provocada por el hundimiento de la caliza que se ha ido disolviendo por el agua, formando una laguna en el fondo). Un sentimiento de privilegio al gozar no sólo del paisaje, sino de la sensación del frescor a una temperatura de casi 40 grados y una humedad relativa de un 86%.

Acampados al lado de este accidenta natural, viviremos en una “palapa”, cabaña típica maya, cuyo habitáculo se ve ocupado por hamacas, podremos de esta manera situarnos históricamente viviendo durante dos días al lado de las ruinas de Ekbalam.

El grupo comienza a darse cuenta que la ruta está llegando a su fin y, por ello, pretendemos disfrutar cada momento con la mayor intensidad posible, de ahí que los días se hacen más largos y las noches más cortas, acumulando horas de sueño que ya habrá tiempo de recuperar.

Imaginamos que a D. Diego de Mazariegos sus medios de transporte también le fallaron como hoy también nos lo han hecho a nosotros. Nuestros rocinantes, después de más de 2000 kilómetros empiezan a pedirnos descanso y mejor trato. Uno de ellos se quedó parado sin explicación alguna y, pese a ser este un grupo de gran variedad de conocimientos, ninguno de nosotros es un “manitas” con los motores. Aún así hemos solventado la situación y hemos conseguido que este caballo mecánico siguiera cabalgando por la Península del Yucatán.

Después de esta aventura por las carreteras, el baño al anochecer en las cristalinas y profundas aguas del cenote maya, reconfortan al cansado viajero por esta Ruta de Mazariegos; y observando un cielo que, por fin se despeja a nuestros ojos, nos permite utilizar el telescopio que hemos acarreado durante todo el viaje. Un lujo, un sueño.