EXPEDICIÓN SAGCR

"CHIAPAS 2008: LA RUTA DE MAZARIEGOS"

Día 10: La Canjá Chansayab

D. Manuel: Un indio lacandón en el s. XXI

Inmersos en Lacanjá, después de haber culminado con éxito nuestra travesía por el río Lacantum, instalamos nuestro campamento en unas cabañas cercanas al río, llenas de cucarachas, mosquitos, tarántulas, zaraguatos, jaguares, ... nos disponemos a conocer este entorno de Chiapas, donde los indios Lacandones conviven con la naturaleza.

Nuestro descanso en las cabañas, por decirlo de alguna manera, ya que entre la mosquitera, el calor, la humedad y nuestros amigos los “moscos”, junto con sus compañeros de selva, hicieron que la noche fuera muy larga.

D. Diego de Mazariegos, encontraría un lugar parecido a éste, con unos habitantes que cultivaban y se alimentaban sin alterar el equilibrio ecológico, cosa que nosotros hemos podido constatar visitando los terrenos labrados por los Lacandones. Un hombre albino (caso extraño en este pueblo de tez morena, pelo lacio y negro, recordando sus orígenes mayas, y que es producto del incesto y la endogamia), de aproximadamente 1,60 metros y 64 años, nos enseñó cómo desde sus orígenes las gentes del lugar han conseguido fundirse con la selva, de tal manera que es prácticamente imposible separarlos. D. Manuel, que así se llama este indio Lacandón, nos mostró sus métodos de cultivo, dándonos a probar sus piñas, cuyo maravilloso sabor seguimos gozando.

En esta expedición, cada día somos más conscientes que el sentido de la misma es el conocimiento de los lugares y gentes por los que vamos pasando, siendo nosotros un altavoz para que esta información os pueda llegar y, conocer situaciones y realidades muy distintas a las que vivimos en nuestro país.

Más tarde partimos dirección a unas ruinas mayas llamadas Bonampak, cuyo significado es “ciudad de frescos”, lugar donde se conservan las únicas imágenes pictóricas de la convivencia social maya. Inmersa en la selva, a menos de 50 km de Yaxchilán, este conjunto de monumentos arquitectónicos levantan una metrópolis y una edificación que conserva dichos murales.

Esta visita ha sido un aperitivo para lo que mañana nos espera en Palenque; el imperio de mayor esplendor en Méjico.

Pd.: Todo este recorrido último por carretera nos ha demostrado que los “topes” (badenes españoles) en este país son más prolíficos que la “coronita”.